domingo, 22 de enero de 2012
martes, 13 de diciembre de 2011
Allá vamos K.
Vale, lo prometido es deuda.
Me han concedido una plaza para estudiar en la Universidad de Ritsumeikan, Kyoto. Donde espero estudiar por unos 9 meses.
Cuando vi las listas provisionales (aclarar que estoy hablando de algo provisional) no lo podía creer.
Kyoto fue mi primer destino en orden de preferencia, aún habiendolo pedido con pocas esperanzas allí estaba mi nombre escrito.
Me siento... feliz, pero tambien tengo miedo. Todo asusta mucho D: no?
Y ahora solo queda rezar por que aparezca en las listas definitivas.
A Dios, Buda, Satán o quien quiera que sea que halla escuchado mis súplicas... gracias *____*
Me han concedido una plaza para estudiar en la Universidad de Ritsumeikan, Kyoto. Donde espero estudiar por unos 9 meses.
Cuando vi las listas provisionales (aclarar que estoy hablando de algo provisional) no lo podía creer.
Kyoto fue mi primer destino en orden de preferencia, aún habiendolo pedido con pocas esperanzas allí estaba mi nombre escrito.
Me siento... feliz, pero tambien tengo miedo. Todo asusta mucho D: no?
Y ahora solo queda rezar por que aparezca en las listas definitivas.
A Dios, Buda, Satán o quien quiera que sea que halla escuchado mis súplicas... gracias *____*
martes, 14 de junio de 2011
sábado, 11 de junio de 2011
Lobito aprende a ser malo.
Soy una aburrida.
Alguien muy especial me regaló un libro de Bukowski a los 14 años. Creo que me veía como una especie de niña perdida: acababa de entrar en un instituto nuevo y me juntaba con niñas calorras, Alicia y Maca, a las que quería mucho. Sin embargo ella salían, se enrollaban con chicos y fumaban. Parece que el remedio contra aquel miedo (el de convertirme en una fumeta pasota y cutre) pasaba por leer a Bukowski. Así fue. Me encerré en mi cuarto, me leí todos los libros de Bukowski, Kerouac, Burroughs, Ginsberg, Céline, Baudelaire y Roger Wolfe que pude y hasta los 16 no hice otra cosa. Bukowski fue mi iniciador. Mi protector. Mi mayor y mejor influencia y amante. Gracias a él empecé a devorar libros de verdad. Todos los días, a todas horas. Cambié de amigos, conocí a Sara, a Bea, a Javi. Me hice medio punk. Llevaba chapitas y escuchaba Rancid y Eskorbuto. Empecé a escribir.
Alguien muy especial me regaló un libro de Bukowski a los 14 años. Creo que me veía como una especie de niña perdida: acababa de entrar en un instituto nuevo y me juntaba con niñas calorras, Alicia y Maca, a las que quería mucho. Sin embargo ella salían, se enrollaban con chicos y fumaban. Parece que el remedio contra aquel miedo (el de convertirme en una fumeta pasota y cutre) pasaba por leer a Bukowski. Así fue. Me encerré en mi cuarto, me leí todos los libros de Bukowski, Kerouac, Burroughs, Ginsberg, Céline, Baudelaire y Roger Wolfe que pude y hasta los 16 no hice otra cosa. Bukowski fue mi iniciador. Mi protector. Mi mayor y mejor influencia y amante. Gracias a él empecé a devorar libros de verdad. Todos los días, a todas horas. Cambié de amigos, conocí a Sara, a Bea, a Javi. Me hice medio punk. Llevaba chapitas y escuchaba Rancid y Eskorbuto. Empecé a escribir.
Busca una boca que sepa a semen y tabaco, y bésala
Me obsesiona La Malafelicidad. Busco autores y citas. A modo de IS en su blog, he seleccionado algunas. Busco saciar las ansias de estar triste y ser feliz. O de ser triste y estar feliz. Ya no lo sé.
Allí arriba me sentía en un estado que podría llamarse de malafelicidad. Exigía la soledad, era un estado de ebrio y tranquilo egoísmo, una venganza feliz. Me parecía que esa ebriedad era una iniciación y el malestar de la felicidad se debía a un aprendizaje mágico, a un rito.
Fleur Jaeggy
y fue una eternidad decapitada en un instante
porque una puerta improcedente que se abrió
nubló nuestra felicidad
Ramón Irigoyen
Las cosas no marchan bien. Tengo la impresión de que todo en mí y alrededor se desorganiza con demasiada facilidad. Si bien es cierto que debería ser más fuerte y no dejarme arrastrar por la locura del entorno, también es cierto que estoy acostumbrado a entornos más controlados por mí. No sé independizarme del entorno, por mucho que se hable de mi ‘torre de marfil’. Estoy demasiado atento a las cosas que suceden. Por ejemplo, no puedo tranquilamente acostarme, cerrar los ojos y dormir, si sé que el resto de la gente de la casa está despierto.
Mario Levrero
Etiquetas: Diario, Fotografía, Destino Japón!
Citas
lunes, 23 de mayo de 2011
Felicidad
No te necesito para ser feliz. Sólo se podrá ser feliz cuando dos personas felices se únen para compartir su felicidad, no para hacerse felices la una a la otra. Para amar necesitas una humilde autosuficiencia, necesitas autoestima y la práctica de una libertad responsable. Pretender que otra persona nos haga felices y llene todas nuestras expectativas es una fantasía narcisista que sólo trae frustraciones.
jueves, 19 de mayo de 2011
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